El sistema de gobierno de Jordania es una monarquía constitucional con una Asamblea Nacional bicameral, compuesta por la Cámara de Diputados, de 80 miembros, electos mediante sufragio directo, y el Senado, de 40 miembros nombrados por el Rey. El Rey y su Consejo de Ministros configuran el Poder Ejecutivo, y el Rey debe aprobar todas las leyes. Sin embargo, su poder de veto puede ser anulado por 2/3 de las dos cámaras de la Asamblea Nacional.


El Rey nombra y destituye a los jueces mediante decreto, aprueba enmiendas a la Constitución, declara la guerra y comanda las Fuerzas Armadas. Las decisiones del gabinete de ministros, las sentencias judiciales y la emisión de moneda son realizadas bajo su nombre. El Consejo de Ministros es presidido por el Primer Ministro, y el Rey debe destituir a un miembro específico del gabinete ministerial si el Primer Ministro lo solicita.


El Consejo de Ministros responde a la Cámara de Diputados en materia de política general, y el gabinete debe renunciar si el organismo legislativo mencionado da un voto de “no confianza”, logrado con 2/3 de la Cámara. Las 12 gobernaciones de Jordania son administradas por sus respectivos gobernadores, nombrados por el Rey. En la Constitución se prevé tres tipos de Cortes: Civil, Religiosa y Especial. Además de las Fuerzas Armadas, el Rey controla el Departamento General de Inteligencia, que es la agencia de inteligencia jordana.